ESPACIOS QUE SE CONTIENEN: INTERIOR, EXTERIOR Y RECORRIDO
Critica de la arquitectura - segundo semestre de 2026
Anamaria Alba Duarte
Estudiante
Escuela de Arquitectura y Urbanismo
Universidad Nacional de Colombia
"La creación espacial es una creación humana y no puede enfrentarse
al creador y al usufructuario como si fuera una forma fría y cristalizada"
- August Schmarsow, La esencia de la creación arquitectónica (1893).
Al pensar en arquitectura, me interesa la manera en que los
espacios se relacionan con las personas que los habitan, cómo influyen en
nuestra forma de vivir y de qué modo el habitante condiciona el lugar. Esto,
entendido desde la manera en que los espacios se vinculan entre sí y cómo estas
conexiones se van descubriendo a medida que los recorremos. Me llama la
atención cuando los límites entre el interior y el exterior son difusos, cuando
un paisaje forma parte de la experiencia arquitectónica o cuando un espacio
parece estar contenido por otro. Es por eso que en este texto busco reflexionar
acerca de: ¿Cómo construye la arquitectura relaciones entre sus espacios y de
qué manera las descubrimos a través del cuerpo, el recorrido y la percepción?
En las distintas clases, algunas de las ideas que más me
ayudaron a entender estos temas fueron las de August Schmarsow en su texto La
esencia de la creación arquitectónica. En él plantea que la arquitectura es
una creación espacial relacionada directamente con el cuerpo y con la
experiencia de quien la recorre. Sostiene que contemplar un edificio desde el
exterior no es suficiente para comprender su organización espacial, pues es
necesario aproximarse a la vivencia de ese lugar y reconocer cómo se configura
desde adentro. Todo esto me lleva a pensar que la arquitectura debe concebirse
a partir de la experiencia de quien la habita, no solo desde su forma o su
fachada, sino a través de los distintos sentidos y recorridos.
Esto también se relaciona con otro tema visto en clase sobre
Maurice Merleau-Ponty y el vínculo entre el cuerpo y el mundo. Desde su
perspectiva entiendo que no somos meros observadores ajenos a la arquitectura,
sino que nuestra presencia, percepción y movimiento forman parte de la manera
en que experimentamos el espacio. Como mencionaba anteriormente, este deja de
ser una forma estática que se observa desde afuera para transformarse desde la
vivencia de recorrerlo y habitarlo.
A partir de estas reflexiones, y como ejemplo para
complementar estas ideas, quise analizar la Biblioteca Virgilio Barco, del
arquitecto Rogelio Salmona, ubicada en Bogotá. Teniendo en cuenta que el
edificio tiene un uso definido, su experiencia no se limita únicamente a las
zonas destinadas a la lectura o el estudio; por el contrario, al recorrerla me
llamó la atención cómo se relacionan los espacios interiores y cómo el
arquitecto logra una composición que dialoga con el entorno y mantiene presente
el paisaje, abriendo múltiples posibilidades para el habitante más allá de las
actividades estrictamente programadas.
Uno de los aspectos que más me interesan es la forma en que los espacios parecen estar contenidos unos dentro de otro y cómo, a través de distintos elementos, se generan visuales para que las áreas no se sientan completamente independientes, sino como una serie de situaciones en las que un sitio conduce a otro, permitiendo descubrirlo parcialmente u observarlo desde una posición diferente. Esto está muy ligado al manejo de los límites: resulta interesante cómo se logra la sensación de estar contenido sin necesidad de encerramientos absolutos, haciendo las transiciones más graduales mediante una cubierta o un puente. Esto da la sensación de estar en dos lugares al tiempo, sin llegar a definir si uno se encuentra completamente adentro o afuera, y deja atrás la idea de que el interior y el exterior son condiciones opuestas que solo pueden separarse con un muro. Así, los límites se convierten en elementos de conexión que permiten pasar de una condición espacial a otra, haciendo que el proyecto se perciba como una continuidad de situaciones en lugar de una suma de espacios aislados.
Otro aspecto fundamental en este proyecto es la relación con el paisaje, el cual juega un papel clave en la experiencia del habitar. Salmona lo logra a través del uso de patios, terrazas, circulaciones con rampas, espejos de agua y las visuales que proyecta desde el interior hacia el exterior. Desde adentro podemos ver el cielo, la vegetación, los cerros y establecer conexiones entre lo que sucede en el interior y el exterior; este último no desaparece, sino que permanece presente a través de las visuales. Todas estas conexiones están ligadas directamente al recorrido y a la manera en que percibimos los espacios al habitarlos, lo que me permite retomar la idea de Schmarsow sobre la importancia del movimiento y la profundidad en la experiencia arquitectónica. Recorrer un espacio no es solo trasladarse de un sitio a otro, sino experimentarlo a través de los sentidos, descubriendo los cambios de escala y las transiciones. El espacio no se comprende de golpe, sino mediante la vivencia de recorrerlo.
Por otro lado, la materialidad juega un papel fundamental en
la biblioteca, al igual que en otras obras de Salmona, para enriquecer la
experiencia a través del ladrillo, el agua y la vegetación, cuyos vínculos
generan diversas sensaciones. Los materiales no solo están dispuestos con un
fin estético, sino que otorgan carácter a cada espacio y transforman nuestra
manera de percibirlos.
A partir de esta reflexión, considero que los aspectos más
interesantes de la Biblioteca Virgilio Barco son la manera en que sus espacios
se relacionan entre sí y con su entorno, cómo esto enriquece la vivencia del
habitar y cómo el proyecto trasciende su uso específico para ofrecer múltiples
posibilidades de permanencia y apropiación. Por último, este análisis me
permite concluir que la arquitectura no se define únicamente por su forma
constructiva, sino por las relaciones espaciales que hace posibles y por el
vínculo de dichos espacios con el cuerpo de quienes los habitan.








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