La Topografía inmersa en el Habitar: Leatherbarrow en las Termas de Vals - Gabriela Dueñas López
Gabriela Dueñas López
Crítica de la Arquitectura
Escuela de Arquitectura y Urbanismo
Universidad Nacional de Colombia
En "Premisas topográficas", David Leatherbarrow propone que la arquitectura y el paisajismo no deben entenderse como disciplinas rivales ni como una sola, sino como artes que convergen en algo más elemental, la topografía. Para fundamentar su idea, le atribuye a la topografía seis características: es horizontal, presenta contradicciones continuas dentro de sí misma siendo al mismo tiempo heterogénea y en forma de mosaico, no se reduce a tierra ni a materiales, no es forma, se presenta de manera paradójica y su temporalidad es un registro e invitación al habitar humano. Desde estos principios concluye que la topografía no se produce ni se diseña, sino se comprende, y que la tarea del proyecto consiste en combinar su propia intención con la disposición a dejar aparecer lo que no fue previsto.
El autor propone que la topografía no se trabaja ni se fabrica, establece las condiciones bajo las cuales las intenciones del proyecto pueden realizarse. El diseño, entonces, deja de ser una técnica de ordenamiento para convertirse en una forma de participación en una estructura que lo precede.
En este escrito, se pretende relacionar los seis postulados propuestos por Leatherbarrow con el proyecto de Peter Zumthor, Las Termas de Vals, ubicado en el cantón de los Grisones, en Suiza, ya que el proyecto en sí mismo es un claro ejemplo de la postura enunciada.
Partiendo de esta idea, comenzando con el primer apartado, Leatherbarrow propone entender el horizonte no como la línea lejana donde el cielo toca la tierra, sino como el nivel extendido donde se desarrolla lo cotidiano, un fondo invisible que siempre está detrás de nuestros focos de atención. Ni el paisaje ni el terreno urbano lo abarcan por completo.
En el proyecto, Zumthor ilustra este postulado de manera indirecta. Las termas no se presentan como un hito aislado, sino como un lugar inmerso en el entorno del valle. Sus aberturas y patios exteriores orientan la mirada hacia las montañas sin convertirlas en un cuadro, transformando el paisaje como parte del baño, no como espectáculo. El vínculo con este apartado es más interpretativo, pues Leatherbarrow habla de algo que va más allá de cualquier proyecto, pero se puede relacionar en la medida en que el edificio crea una relación con el paisaje lejano, en lugar de reemplazarlo u ocultarlo.

Termas de Vals (1996) Cantón de los Grisones, Suiza. Tomado de https://sl1nk.com/8kk20iz
En el siguiente principio Leatherbarrow propone es oponer la topografía al espacio moderno, un espacio que concibe como homogéneo, isotrópico y abstracto. La topografía, en cambio, es politrópica y concreta: sus regiones contrastan, entran en conflicto y a veces conversan. Los lugares en la topografía van de la mano con el tiempo, lo recorrido se recuerda y lo que viene se anticipa.
El recorrido de las termas responde a esa estructura. No existe una gran sala que se capte de un vistazo. El conjunto de recintos presentan distintas temperaturas, luz y escalas, unos oscuros y otros abiertos al cielo o al paisaje, que se descubren a medida que se recorre el proyecto. Quien entra al edificio va comparando lo que acaba de dejar con lo que se divisa más adelante. El orden no se impone como un esquema perceptible desde afuera, sino que invita a ser experimentado, descubriendo una sucesión de umbrales y contrastes. Esto hace que el movimiento, como señala el ensayo, enfrente continuamente condiciones distintas, y que el cuerpo mida y adquiera conciencia de su propia finitud al avanzar.

Termas de Vals (1996) Cantón de los Grisones, Suiza. Tomado de https://architectureboard.wordpress.com/2017/09/24/las-termas-de-vals/
El tercer punto que propone Leatherbarrow, es la crítica a entender la topografía como tierra o materiales en tanto sustancias físicas, y la forma como solo volumen y perfil. Frente a la definición de Le Corbusier de la arquitectura como juego de volúmenes bajo la luz, reivindica las profundidades y las temporalidades. Lo que importa de una superficie es su potencial, su capacidad aún no desplegada.
En el proyecto, esa idea es materializada mediante la piedra de la región, colocada en capas finas y apiladas, de modo que el muro no se presenta como un plano abstracto sino como un corte de la montaña llevado al interior del edificio. El agua, el vapor, la humedad y la luz cambian su aspecto a lo largo del día, y la piedra adquiere matices que cambian constantemente con el paso del tiempo. El material no está al servicio de una forma previa, es el que permite al edificio obtener profundidad. Siguiendo las ideas de Leatherbarrow, el acabado de la construcción "cuida las capacidades internas de las cosas", no solo las recubre.


Termas de Vals (1996) Cantón de los Grisones, Suiza.
Tomado de https://alfredmas.com/es/las-termas-de-peter-zumthor/ Tomado de https://l1nq.com/8fklj7n
En el siguiente principio, Leatherbarrow critica la idea de forma como volumen y perfil inmaterial, y recuerda que, al construirse, las líneas y los ángulos de un diseño quedan subsumidos por cualidades concretas. En el caso de las termales de Vals, la composición es muy precisa, siendo un conjunto de bloques con una geometría rígida. Parece tener entonces la forma que el autor cuestiona.
Sin embargo, la experiencia del edificio no se decide en su perfil ni en su volumen visto desde el exterior. Como ya se mencionó, parece estar inmerso en la ladera, y lo que el visitante percibe adentro es la oscuridad, la luz, la humedad y la textura de la piedra. La geometría actúa como un factor que organiza la materia, no como lo que hace o caracteriza al edificio. Así, el proyecto no contradice a Leatherbarrow, logra mostrar cómo una forma rigurosa queda absorbida por lo concreto, por las sensaciones y las características que se perciben en el espacio.



Termas de Vals (1996) Cantón de los Grisones, Suiza. Tomado de https://www.archdaily.com/es/798483/las-termas-de-vals-de-peter-zumthor-a-traves-del-lente-de-fernando-guerra
Como quinto punto, Leatherbarrow sostiene que la topografía es parte de la experiencia de manera paradójica, está presente, pero no se exhibe como lo hace una figura. Es el soporte desde el cual algo puede aparecer. Cuando un edificio es implantado, la topografía no debería desaparecer, continúa existiendo en lo que compone al proyecto, sin necesidad de estar explícitamente a la vista.
Las Termas de Vals funcionan de este modo. El volumen se introduce en la ladera y su cubierta, que está oculta por pasto, hace que se lea como una prolongación de la montaña. Quien llega no encuentra un objeto implantado sin relación con el entorno, la construcción da la impresión de haber estado siempre ahí. El edificio no compite con el paisaje por la atención de quien lo habita, la distribuye con el valle, la pendiente y el cielo. En términos de Leatherbarrow, es una obra que reconoce su fondo y no lo reemplaza con su figura.


Termas de Vals (1996) Cantón de los Grisones, Suiza.
Tomado de https://www.marchvalencia.com/blog/termas-de-vals-de-peter-zumthor/ Tomado de https://www.marchvalencia.com/blog/termas-de-vals-de-peter-zumthor/
La última característica que Leatherbarrow describe es que las superficies registran los comportamientos humanos y, al mismo tiempo, invitan a conductas futuras. El tiempo topográfico no se alinea cronológicamente, pasado, presente y futuro. Las huellas del pasado siguen activas e invitan a usos futuros, siendo el presente el cohesionador de todos los tiempos.
En un edificio destinado a termales, el uso es lento, corporal y repetido. La piedra se desgasta y se oscurece con el contacto, el agua deja marcas y los visitantes se apropian de los espacios dejando huella que ningún plano puede anticipar. Esa acumulación es lo que Leatherbarrow llama una comunicación "lateral, indirecta o tácita". El edificio no explica lo que es, da la posibilidad de ser a través de lo que sucede en él.


Termas de Vals (1996) Cantón de los Grisones, Suiza. Tomado de https://www.archdaily.com/es/798483/las-termas-de-vals-de-peter-zumthor-a-traves-del-lente-de-fernando-guerra
Concluyendo, las Termas de Vals permiten ver que la topografía no es un tema que solo corresponda al paisaje ni algo que se someta a la arquitectura, es un factor que dictamina el proyecto lo une con su entorno. El edificio se inserta en el horizonte del valle, en medio de la montaña, se sostiene en la terreno que lo precede, resalta la materia gracias a su geometría, convierte la piedra en profundidad más que en superficie, contiene un recorrido compuesto por un mosaico de lugares y acumula en el tiempo las huellas del uso. En ese sentido, el proyecto no es solo una aplicación del ensayo de de Leatherbarrow, sino una confirmación: diseñar, es aprender a leer el lugar y permitirle ser parte del proyecto.
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